La pituitaria es una glándula diminuta, pero maravillosa, que muchos llaman el «tercer ojo», aunque nadie tiene un tercer ojo, pues no hay sitio para él en tu cabeza. La pituitaria ni siquiera parece un ojo; parece más bien una pera con una pequeña boca en su punto más estrecho, en forma similar a un pétalo.
Tu cerebro está gobernado y controlado por las funciones de esta poderosa glándula a través de un complejo sistema de flujos hormonales.
La pituitaria, que es una glándula endocrina o de secreción interna, segrega una hormona que fluye por el cerebro hasta la boca de la pineal, que es otra glándula endocrina situada cerca de la pituitaria, en la base del cerebelo inferior y encima de la columna vertebral. La pineal, o sexto sello, es responsable de amplificar las frecuencias de pensamiento para que puedan ser enviadas a través de todo el cuerpo. El flujo de hormonas que va de la pituitaria a la pineal es lo que activa las partes de tu cerebro para recibir y albergar las distintas frecuencias de pensamiento.
Las funciones del cuerpo se mantienen en armonía mediante el flujo de hormonas que proviene de las glándulas endocrinas y se introduce en el riego sanguíneo. La pineal es responsable de mantener esta armonía. Su flujo de hormonas activa todas las demás glándulas para que segreguen sus hormonas en armonía unas con otras, y crear así lo que se llama el «equilibrio hormonal». El nivel de este equilibrio está determinado por las frecuencias de pensamiento colectivo que recibe el sistema pineal. Cuantas más altas sean las frecuencias de pensamiento, mayor será el flujo de hormonas a través del cuerpo. También, cuanto más grandes las frecuencias, más activará la pineal a la pituitaria para segregar su flujo de hormonas, lo que activa al cerebro para recibir frecuencias de pensamiento incluso más elevadas.


